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El Plan de Lectura, la dicha de la palabra bien dicha

El diáfano viernes por la tarde auguraba un luminoso escenario natural para la lectura en nuestra zona rural.
El viaje por los caminos polvorientos y enmarcados de árboles y zonas de sembradíos nos llevó por la Colonia Pampa Loca hasta la Escuela 133 que lleva ese mismo nombre tan distintivo.


Los chicos se desperdigan en el patio de cemento, otros en la canchita de fútbol y algunos nos esperan sentados en los escalones de un escenario que tiene como fondo una bella pintura en celeste y blanco y un sol dorado que repite al del cielo.
Las nenas y nenes nos reciben con sus ojitos pícaros y encantadores, nos ayudan a armar el salón de lectura, acarrean bancos con su seños y nosotros acomodamos como siempre nuestros libros en un escritorio de chapa antiguo que intuímos habrá sido testigo de infinitas clases.


La dicha de la palabra bien dicha se enciende mágicamente en ese edificio antiguo. Las lectoras disfrutan de leer en esa escuela que acaba de cumplir 93 años y que está adornado para el festejo próximo.
La risas infantiles se multiplican en la sala, una mamá se suma con sus niños más pequeños. Roldán, Pescetti, Cinetto y Guillén se vuelven voces cristalinas que repican en las paredes de esa escuela imprescindible.
Terminamos y las fotos de ocasión se repiten incesantes. El cariño que nos dan es desbordante. Murmuramos entre nosotros, habituados a estos avatares de la emoción, que es increíble estar ahí.
Las seños nos llevan al fondo del predio escolar y nos muestran orgullosas el trabajo en la huerta que sus alumnos realizan.


Emergen de la tierra rúculas y acelgas, repollo y lechugas. Asoman rabanitos con su rojo intenso. Un espantapájaros abandonado nos da la espalda arrumbado contra un poste.


Es hermoso el Plan por la lectura, por sus lectoras y sobretodo porque nos hace conocer a seres humanos límpidos, ejemplares sin que ellos mismos lo sepan.
Nos vamos con el corazón retumbando de emoción, el camino parece otro, más breve, más nuestro. Dejamos atrás una escuela más, una experiencia de vida más que nos regala el sólo acto de leer en voz alta.

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